El secreto de la juventud

La pareja de mi paciente es de Colombia y con ocasión de sus vacaciones tuvo la oportunidad de ir a conocer a su madre en Bogotá.

La señora, a pesar de sus 80 años, parecía estar disfrutando animadamente de la vida con el corazón lleno.

 

Mientras tomaban café, la madre se levantó y se dirigió al jardín al parecer para cuidar unas flores. Sin embargo, él quedó sorprendido de lo enorme que era el área de plantación de flores y le pareció demasiado grande para apreciar bien la belleza de las flores. Así que le pregunto extrañado.

Entonces, ella alzando la vista al cielo dijo: “Es tan grande porque por encima de mi casa pasan muchos aviones y quiero que los pilotos disfruten de la vista del jardín de flores”

Impresionado, a continuación le preguntó sobre el secreto de la juventud.
“Ummm, no sé si me veo joven o no, pero tengo un proyecto de vida”

“Cuando termine mi proyecto de jardín de flores aquí, tengo pensado irme a Nueva York.
Mi hijo ya no vuelve por aquí, así soy yo quien va.”

 

Normalmente imaginamos que un proyecto significa (al menos para mi) plantearnos una meta y con nervios por no fallar luchar por conseguirla.

Sin embargo, para esta señora mayor parece que la palabra “proyecto” tiene un significado diferente.

Es como una palabra mágica que otorga un valor añadido a las acciones cotidianas. Esas que hacemos tranquilamente cada día.

 

En fin, imagino que a ella no le importa demasiado si el proyecto se logró con éxito o no, y dudo que algún piloto la haya ido a visitar para darle las gracias.

El caso es que a la señora le llena el corazón. Y sigue creciendo el número de pilotos que sonríen y se alegran a pasar por el cielo de Bogotá.